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 Transfondo del clan.

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MensajeTema: Transfondo del clan.   Mar Feb 10, 2009 4:00 pm

Hace más de trescientos años, la grandiosa ciudad de Britania pidió ayuda a un grupo de personas dispuestas a limpiar las tierras de Sosaria de las plagas que la sucumbieron.
Ese grupo, tenía un nombre: Désir; una gran alianza de diferentes razas humanoides dispuestas a mantener un equilibrio en todas las regiones.
Ahora era la oportunidad de reanimar el nombre de esta unión por sus descendientes. El mal había vuelto, pero esta vez estaba centrado en una sola región, Artalaim.
Los bosques temblaron cuando los poderosos désires desfilaron por ellos, los cielos resplandecieron con nuestros jinetes de dragón surcando los aires, las sombras eran vigiladas por nuestra elite ninja, los senderos vibraban cada vez que los valientes paladines enanos los pisoteaban con sus pesadas botas… y el hedor de la batalla, tan cerca…


Capitulo 1: El mensajero.

Los rayos del Sol salpicaban ya mis ojos, ya era hora de levantarme de la cama. Antes de conseguir calzarme las dichosas botas de cuero tan difíciles de poner, alguien aporreo mi puerta.
-Señor Aramil, abra la puerta por favor es una urgencia-exclamo alguien detrás de la puerta.
Al abrirla, me encontré con un humano, piel pálida, cabellos largos y dorados; vestía un bonito traje compuesto por unos pantalones largos de color negro, una camisa formal que a mi ver estaba diseñada por algo elfo y un fajín con el emblema de Lord British. Sin perder tiempo, el hombre se presento.
-Salud, soy Ulises, el mensajero real de Britania, vengo para pediros ayuda Désires, por parte de Lord British. Una ola de asesinatos bestiales están sacudiendo la ciudad, por las huellas, nuestros forenses dicen que son bestias del tamaño de un oso pero con armas similares a pinzas. Necesitamos que vayáis hacia allí, señor- tan rápido como entro, se fue de mis aposentos.

Una vez preparado, salí y fui a buscar a Otto, un jinete de dragón.
Se encontraba en los establos, con su gran dragón de fuego, una gran criatura capaz de preparar una gran barbacoa.
-Salud Otto- salude educadamente.
-Salud Aramil, ¿Qué necesitas?
-Tengo una misión para tus jinetes, y por lo que dicen tiene pinta de ser divertida.
El rostro de Otto se ilumino con una gran sonrisa al recibir las noticias, le gustaba mucho eliminar seres malvados del mundo.
-Esta tarde sald…-comenzo a decir Otto.
-Debes partir ya mismo, Otto, Lord British necesita nuestra ayuda cuanto antes-le corte antes de que terminase sus palabras.
Sin ninguna protesta, Otto soplo a través de su silbato, un objeto con forma de cabeza de dragon que al soplar reproducía unos ultrasonidos que llamarían a los dragones de los jinetes.
En un abrir y cerrar de ojos, una batida de veinte dragones cruzaron el poblado désire y en otro abrir y cerrar de ojos el poblado volvía a sus tareas diarias.

Capitulo 2 : El viaje
Los cielos se tornaron rojos, no era un atardecer ni tampoco un amanecer; los dragones de fuego y sus jinetes cruzaban el cielo y en alguna ocasión, si se tenía buen ojo, se podía ver alguna pirueta del jinete.
El rumbo ya estaba marcado, el castillo de Lord British.
Fue poco menos de medio dia de viaje cuando llegamos al castillo. Era un sitio hermoso, con grandes jardines con diversas especies de flores que impregnaban el aire con sus aromas. Rosas, azafranes, violetas…una mezcla de olores que se juntaban en uno solo que al llegar a las fosas nasales provocaba una sensación de felicidad inigualable. Esta felicidad fue interrumpida por dos guardias que me nombraron y escoltaron hasta la presencia del gran rey.
-Líder de los jinetes, ¿sabéis por que estáis aquí?- interrogó el rey- Sino es asi os lo diré: matar.
Uno de los guardias se acerco a mi y me entrego un manuscrito en el cual ponía:
“Querido désire, la misión que debes ejercer aquí, en la ciudad de Britania, no es sencilla pues el mal se ha extendido por la región y hemos sufrido muchas bajas.
Yo mismo, Lord British, estoy en peligro llamando a un grupo de aventureros que desconozco, pero vuestra fama como exterminadores del mal me dice que hice bien llamándoos.
En un pequeño pueblo de mis tierras, llamado Minoc, viven diversos seres maléficos que han matado a la población y si alguno tuvo suerte, escapó de allí.
Esos seres antes convivían con nosotros, pues ellos viven en un agujero que hay cerca del pueblo, pero algo les hizo subir a la superficie.
La misión es exterminar a esos bichos que nosotros nombramos como “hormigas” y buscar los supervivientes, pues según uno de mis soldados, fallecido por desangro, comunico que vio humanoides. Esa es toda nuestra esperanza de que aun viva gente por allí…y quizás son orcos.
La recompensa será entregada una vez ser termine el trabajo.
Un saludo, vuestro rey: Lord British”
Una vez termine el texto, me volví hacia el rey de Britania.
-Señor British, la recompensa se la entregara a un hombre con túnica verde. Lo reconocerá por su montura no temas- iba a girar y salir pero no podía permitirlo…-¡Ah! Y una última cosa antes de marchar de cacería… ¡YO NO TENGO REY!

Al salir del palacio todos los jinetes con sus dragones esperaban órdenes. El segundo al mando, Muerte, se acerco a mí:
-Otto, ¿Qué les digo a los muchachos?
-¡Partimos a Minoc! Exterminaremos hormigas hoy, y mañana asquerosos orcos- guiñe un ojo a Muerte y monte mi dragon para comenzar el vuelo.

No tardamos mucho en llegar, el pueblo no estaba lejos, al menos para el vuelo de un dragon.
El pueblo estaba muy callado, no había más que un gélido viento y el suave ruido del flujo del rio.
Nos acercamos al edificio en el que se encontraba el banco y observamos el cuerpo sin vida del que sería el banquero. Dividimos nuestro grupo y exploramos el pueblo. Todo lo que encontramos fueron cadáveres y más cadáveres.
Ese olor a muerte me provoco nauseas, me sentía bastante mal. Mis recuerdo volvían, recuerdos que quería borrar, por lo menos los malos, en los que mi familia era asesinada por unos malditos barbaros, barbaros que asesinaron mi pueblo entero…

Abrí los ojos, me dolía la cabeza y todo me daba vueltas.
-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?-pregunte a alguien que no veía bien por el Sol.
-Capitán, te caíste al suelo y no despertabas. Nos diste un susto de muerto. El señor Muerte ha decidido por ti, y te quedaras en el pueblo con nosotros cinco-el joven señalo a otros jinetes- y por supuesto con nuestros amigos dragones. Esta misión está hecha no se preocupe.
Apoyé de nuevo la cabeza sobre la almohada, hecha por una mochila y ropa amontonada, y volví a dormirme y despertar esos recuerdos tan amargos, en los que a veces aparecían escenas alegres, como mi hermana y yo corriendo por los bosques, rodeados de cervatillos.

Capitulo 3: ¡Ha llegado la cacería!

No estaba atento a nada más que al nublado cielo. En mi mente solo había una pregunta, “¿Estará bien el señor Otto?”. Esperaba que no le pasase nada, el era como mi hermano y no me gustaría para nada perderle, se porto siempre bien conmigo.
-¡Eh, Muerte!-me llamaban.
-¿Qu…que sucede?
-Despierta ya de tus sueños, ya llegamos y debemos terminar cuanto antes para volver a la aldea y poder cuidar a Otto.
Sin contestar nada, aterrizamos en unos bosques. Teníamos las coordenadas en unas notas que nos dieron unos soldados en el castillo del señor British. Era como nos dijeron, un agujero en mitad del suelo, y la verdad es que olía peor que el escarabajo gigante de Ovan.
Junto a nuestros dragones, mis mejores hombres y yo, saltamos al agujero. Se veian ojos amarillentos y un estilo de gruñido como un… “ñiiii” que me provocaba asco.
“Acaba con eso…me molestan” murmure, y en la sala apareció un resplandor cegador. Mi querido dragon termino rápido con aquellos seres.
Me acerque a ver que eran esos bichos. Hormigas, hormigas gigante s con pinzas resplandecientes. Me agache donde una para cortar una pinza, igual sería útil para algún forense de la aldea Désire y nos podría fabricar armas letales, quien sabia.
Entonces, mientras estaba cortando y mis compañeros inspeccionando las siguientes salas, una hormiga se alzo y se tiro a por mí. Por suerte tenía el puñal desenfundado y pude responderla, y todavía más afortunado fui en tener a mi dragon allí a mi lado.
-Gracias, me dio un susto de muerte ese maldito bicho.
Silbe, y todos los jinetes que se encontraban arriba bajaron.
-Adelante están vuestros camaradas, seguid con ellos y limpiad este antro. No quiero ninguna viva.
Y asi fue, los chicos limpiaron ese agujero relleno de asquerosas bestias. Al volver al punto donde debíamos reunirnos, el explorador nº 1 informó:
-Hay varias salidas, por lo que estas bestias se extendieron por todo el mundo.
-Bien, iréis cinco a cada salida, con vuestros dragones y mandareis que lancen su aliento. Que no quede ningún posible hueco con huevos o lo que sea.
Todo ocurrió sin ningún problema, realmente fue extraordinario, de aquellos agujeros salieron columnas de fuego que impregnaron el aire de un calor tranquilizante.
Montamos de nuevo en nuestros amigos con alas y emprendimos vuelo a Minoc, debíamos recoger a nuestros compañeros que dejamos atrás.
Otto ya se encontraba mejor, así que decidimos ir al castillo de Lord British a comunicarle nuestro éxito, y luego dejaríamos a nuestro capitán en la aldea para que descanse.

Acompañe a Otto hasta la presencia del rey de Sosaria, donde nos saludaron con dos alabardas cruzadas, prohibiéndonos el paso. “Dejadles pasar” se escuchó como un eco.
Pasamos por un pasillo central bordeado por columnas. Allí estaba él, el señor de estas tierras, un maldito ser incapaz de salvar la vida si luchase contra el aliento de mi viejo amigo.
-Saludos, señor British-saludo Otto, con algún que otro tosido- Ya terminamos nuestra misión.
-¿Tienes pruebas de ello, SEÑOR Otto?- dijo con cierto tono de enojo, no le debió gustar que le tratásemos de igual siendo un “gran” rey.
-Claro que si, mire esta pinza, la arranque de un cadáver, señor British-utilice su mismo tono, con intención de sacarle de quicio, pero Otto me dio unos pequeños codazos asi que callé.
El rey no dijo nada, asi que nos dimos la vuelta y caminamos a la salida. Antes de pasar por la puerta, Otto giro sobre sus talones y recordó a British:
-El dinero debe dárselo a un hombre con una túnica verde, no lo olvide grandioso rey.
¡Por fin volvíamos a nuestro querido poblado! Me entusiasmaba tanto como salir de aventuras, descansar después de largos viajes a lomos de mi dragon, era agotador, quien me lo iba a decir.

Capitulo 4: el joven Yourmama.
Ya llegaba la patrulla que fue a Sosaria, siempre acudíamos todos a la plaza del poblado a saludarles con emoción. Al fin y al cabo éramos una gran familia.
Hoy había una reunión importante para los désires, y por fin podría acudir. Pase el tiempo de espera en el lago, nadando y refrescándome del calor del dia.

La reunión empezó, y Aramil y Otto presidian en la mesa central.
-Bien désires, hemos estado pensando en expandirnos por los mundos, y hacer de nuestra familia en un mundo- comunico Aramil.
-Y para ello, vamos a hacer un viaje creando poblados por donde vayamos. Y queríamos que viniesen unos pocos hombres. Entre los cuales hemos decidido que vayan:…-se me hacia eterna la reunión, no sé por qué a los adultos les gustaban estas reuniones…eso fue lo que pensé hasta que escuche- Yourmama…
Era algo muy importante para mí, iría a vivir la vida por así decirlo lejos de este pueblo donde nunca ocurría nada interesante para un joven mago como yo.
Nos entregaron unas hojas con información de cómo y qué haremos y la hora de partida. Era a la mañana siguiente cuando nos iríamos. Llegue a casa y prepare mi mochila, no llevaría nada, solo reactivos y mis libros de magia así que no me preocupe y dormir como pude.

El Sol me despertaba. ¿Ya era la hora? ¡Mierda! Era la hora y yo continuaba en casa. Salí lo más rápido que pude, a medio vestir.
-Chico fueron por allí- me dijo el viejo vigilante.
Corrí y corrí, hasta que llegue donde ellos. ¡Mi vida comenzaría de nuevo!
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